No me había parado a pensarlo antes, pero ayer me dí cuenta de porqué para mi la subida al Bartolo, es una carrera entrañable. Fue mi primera carrera de montaña, allá por los años de maría castaña...(estoy muy mayor...tanto, que ni lo recordaba).
Si todas las ediciones vividas han dejado huella en mi, la de este año, va a formar parte para siempre de mi lista de carreras especiales...¡¡¡qué manera de disfrutar, de reir, de charlar, de conocer gente, de subir, de bajar, de chillar, de marimandonear!!!!!!!!!!!!...
Tal como conté hace días, conseguí convencer a mi sister para que se viniera conmigo y debutara en montaña. Lo máximo que había corrido hasta ahora era una media maratón, por lo que estos 24kms con sus más de 2000 m de desnivel acumulado, la tenían totalmente acojonada.
Estar en la linea de salida, saludar a un montón de amigos, mear 80 veces (es lo que tienen los nervios...; los de ella, infundados...los míos, por ella...no por dudar de su capacidad, que sabía que sería capaz de acabarla sin problemas, sino por cualquier contratiempo que pudiese surgir en el camino) y empezar con un calor ya de mil demonios (a las 7 de la mañana) fue cuestión de minutos.
Pi (amigo de Castellón) había tomado la decisión de acompañarnos (la inconsciencia, ya se sabe), así que puntuales salimos los 3 rumbo a las montañas del precioso paraje natural del desierto de las palmas.
La humedad debía rondar los límites de las olas porque a los 10minutos íbamos totalmente empapados de sudor. Entre sendas y senderos, caminar y trotar fuimos acercándonos a los pies del Bartolo, al que con todo nuestro entusiasmo e ilusión subimos como si de una preciosa excursión senderista se tratase (hablando con todo cristo, ofreciendo agua/isotónico a los que veíamos que paraban a descansar, riendo con los rayos del sol saliendo de entre la nieblina tipo aparición virginal y sobre todo disfrutando de la belleza del recorrido...en particular mi sister, que iba alucinando cada medio minuto de las vistas al mar).
Por entre las crestas se nos pierde Pi, al que decidimos esperar en el 2º avituallamiento (km11, cima del Bartolo). Allí aparece al cabo de un rato con problemas gástricos por la bebida (no la de los avituallamientos, sino la que se pimpló el viernes noche de fiesta...¡¡¡si es que ya no estás para juergas!!!).
A partir de aquí empieza la vertiginosa bajada por pista, por donde vivo mi mejor despegue en avión (mental, evidentemente). Corro, río, chillo...y en ese momento inicio lo que se podría denominar como "las superórdenes de la teniente O'Neal" (nombre con el que me bautizan mi sister, Pi y hasta el resto de corredores que nos rodea).
Voy divirtiendome tanto que se me va la pinza y voy haciendo el gilipollas a más no poder...
"vamos inútiles...que parecéis nenazas!!!"..."corred, que sois peores que la Nancy!!!"..."espabilad que parece que vais cogiendo flores!!!"..."vamos, vamos, vamos, estamos que ni sudamos!!!"...y así, entre frases y canciones que voy inventando, montamos un grupito de corredores al que solo me falta el látigo para dominar...¡¡¡qué risas nos pegamos todos juntos por dios!!!...
En la 2ª parte de subidas, volvemos a perder a Pi. Los jugos gástricos le recuerdan de nuevo su edad y los vómitos le llevan a bajar el ritmo. Nosotras seguimos junto a MªJesús hasta el km20, donde el espíritu de fortaleza mental de las white sisters sale a flote y con dos ovarios o más, volvemos a correr. Mi sister va algo tocada de los cuádriceps, pero es tan fuerte y sigue tan enérgica de estar disfrutando tanto, que aprieta los dientes y tira p'alante.
Cruzamos el puente...llegamos al paseo marítimo...miro el reloj...flipo de ver que vamos a ser sub-4 horas así como quien no quiere la cosa...y ya empezamos a chocarnos las manos, a saludar al público, a animar a los que van hacia meta andando, a sonreir con nuestra más amplia y feliz sonrisa. Alguien me anima por mi nombre y no sé quien es (gracias Armando por la sorpresa), vemos las banderas, leemos ya la palabra meta a lo lejos y corremos de repente como si acabasemos de empezar...riendo y saltando como locas (bendita locura!!!!!!!).
Y cruzamos la meta, cogidas de la mano...y nos abrazamos fuerte...y no nos sale nada más original que soltar : ¡¡¡qué guay, chatita!!!...¡¡¡somos unas putas máquinas!!!...
Gracias sister, Mer, Meui...por debutar en montaña tan pletórica de felicidad, por compartir conmigo tan bella carrera, por tantos largos entrenes y charlas, por tu amor tan incondicional, por ser mucho más que una hermana, una confidente, una amiga...y sobre todo, por quererme como soy y apoyarme siempre haga lo que haga. Eres la mejor.
Te quiero desde siempre y para siempre.
Ps: de las posteriores y numerosas birras, paellota y licores de orujo junto a 16 amigos más prefiero no hablar, que luego nadie cree que somos corredores serios.
¿Serios?...y eso qué es lo que es???
Subida al Bartolo 09
14 de julio de 2009