35,5kms y 2004 m ascendentes. De Mals a Shlanders.

Otro madrugón más...el penúltimo. A mi, os puedo asegurar, que en realidad era lo que más me costaba de todo. Eso de tomar el miolastan cada noche, me dejaba tan traspuesta, que luego no había quien me despejase...Ya ves...ni pensar en correr se me hacía tan pesado como pensar en madrugar!!!!

De nuevo visita al "rescue team" (chapa y pintura, que decía Miguel), vendaje de rodillas y tobillo y a la linea de salida. De nuevo también, el "keep on running" y el "Highway to hell".

Quien me iba a decir a mi, que llegado el 7º día, hasta una carrera pudiera llegar a sentirla como parte de mi rutina. De hecho ese día, dicha sensación formó parte de nuestras charlas montañeras..."imagínate si fueras nómada y te levantaras cada mañana del resto de tu vida para recorrer una cierta cantidad de kms". Supongo que como de casi todo en esta vida, te acabarías cansando...o eso...o haciéndote primo hermano del Serge Girard!!!...

El día no empezó muy facilito que digamos, 800 m de subida hasta el V1 (km 16), con tan solo 3 horas de tiempo permitido. No era para ir jugando a las cartas, así que tuvimos que espabilar. Llegamos con poco menos de 15' de sobra pero lo mejor estaba por llegar. Tras el V1, nos esperaban 1200 m más de subida, en un tramo de tan solo 4kms.

Esa subida no la olvidaré jamás. Tener que alcanzar una cima de 3012 m, tras 7 días de cansancio acumulado, fue casi como una broma de mal gusto. De hecho, el jefe de carrera, en el briefing por la noche, pidió perdón por todos los daños causados (no me extraña...si hasta ese entonces, la enfermería cada día estaba más petada, a partir de aquí, se podían contar ya con los dedos, los que no iban adornados con vendajes!!!).

Aquello era un sube-sube sin final. Veías como parecía terminar el collado, te medio ilusionabas creyendo que ahí acababa y al alcanzarlo..."¡mecagoensusantamadre!!!...pero mira por donde van todavía!!!!"...Seguías subiendo, volvías a ver otro collado, volvías a creer que era el final...y halaaaa..."mecagoensusantamadre...pero mira por donde van todavía!!!" versión II. No sé cuantas versiones hubo...pero os puedo asegurar que aquello se hizo largo de cojones.

Unida a la subida, venía conmigo y mi tendón de akiles, un punzamiento alucinante, por el cual veía las estrellas, la luna y satélites varios. Ya no sabía ni cómo apoyar los bastones para no estirarlo en cada paso. Juro que solo me faltaba arrastrarme tipo lagartija.
Por si eso fuera poco, a medida que cogíamos altura, empezaba a lloviznar, a hacer una rasca siberiana de flipar y a ponerse todas las nubes a mirarnos a la defensiva.

Llegar arriba del todo fue un placer de esos que sólo están reservados para los dioses.
Empezar a bajar como las cabras montesas, dejando de doler el akiles para doler las rodillas, nuestra única alternativa para llegar con tiempo al V2, donde solo daban 6horas. Nos dolía todo, la bajada de piedras era insufrible y aún con miedo a caer, había que correr sin parar. Miguel me iba diciendo la distancia, los metros que íbamos bajando, pero aquel puñetero punto de avituallamiento no aparecía nunca. ¡Qué angustia por no llegar, por dios!!!...

2 minutos!!!!...doooooooooooossssssssssss...nos sobraron!!!...Nuestra alegría fue tan grande, que para celebrarlo...¡¡¡atracón de sandía!!!...(total para después enterarnos de que habían aumentado el tiempo en media hora más!!!).

El resto de bajada, todavía 1250m de desnivel en 10kms, la hicimos sin parar de correr, sin parar de adelantar gente y hasta sin parar de quejarnos de los dolores...pero ¿y lo bien que lo pasamos?
¿y la sensación de fortaleza que sentíamos a pesar de todo?...¿y la velocidad supersónica que alcanzamos...que a mi un poco más y se me gripa hasta la moto????...

Aún hoy me descojono al recordar dos momentos que me hicieron reir antes de llegar a meta:

Gente animando por las calles, nosotros corriendo como locos, Miguel delante buscando las señales para llegar.
De repente, gira una curva...giro yo detrás...Veo a mi izquierda el super arco gigante de meta, las vallas, el ambientazo...Miguel se da la vuelta, me mira con cara de prisas y me dice..."¿por donde es?"...(en mi vida he visto a nadie más despistao...qué risa!!!).

Y la siguiente...faltando 100 metros, él empieza a estirar la mano hacia atrás para que le de la mía, pero sigue corriendo tan rápido, que soy incapaz de alcanzarla...y me cuesta acabar chillándole..."pero esperame, mamón...que no llego a tu manoooooooo"!!!!
 
7h20min...siete, siete y siete veces siete...

Ps: Directos a enfermería, sin pasar por la casilla de salida. Bolsa de hielo y vendaje en tendón de akiles y rodilla izquierdos. Ese día me asusté un poco cuando me dijeron que ese dolor y ese color morado que le acompañaba, tenía toda la pinta de ser una pequeña rotura fibrilar. Más susto me dió pasar el resto de la tarde y noche, coja total. ¡¡¡¡Menos mal que sólo nos quedaba 1 día!!!

Transalpine 7ª etapa (Syl)

24 de septiembre de 2009

 
 

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